Al borde de la transformación
Con clientes más conectados que nunca, las empresas confían en el edge computing para responder de manera eficiente.
El consumo de Internet se ha intensificado de muchas maneras debido a la pandemia del coronavirus y al aislamiento social al que muchos están sujetos. Nos estamos comunicando, trabajando, divirtiéndonos, comprando, aprendiendo a través de Internet. Hemos vivido en la era del Internet de las cosas (IoT) durante algunos años, pero con el desafío actual, nuestra demanda de conectividad se ha disparado.
Es un problema global. Con eso, no es raro sentir que Internet es lento o que la videoconferencia en el trabajo es inestable. La baja calidad de Internet de punta donde estamos, revela que el sistema no estaba preparado para el aumento en el volumen de consumo de datos que vino con el coronavirus.
Hay muchas aplicaciones para el edge computing. Algunos están un poco más lejos del consumidor final, como los agronegocios, la minería y el sector de petróleo y gas, por ejemplo. Los cálculos para una perforación finamente calibrada de un pozo o una mina sin incidentes se ejecutan en una aplicación de edge compuing. Los drones y los cosechadores están automatizados, el pronóstico de cosecha se realiza a partir de sensores distribuidos en la plantación.
Pero los sectores que están más cerca de la vida diaria del consumidor, como el comercio minorista, los bancos, los servicios de entrega, la transmisión, el entretenimiento, la educación y las telecomunicaciones son los que más oscilan en estos tiempos de alta demanda de ancho de banda. Dado que el aumento fue literalmente sin precedentes. Un aumento en esta proporción está más allá de las proyecciones.
Distancias reducidas y respuestas más rápidas
El edge computing es una solución eficiente en este escenario. Acerca el procesamiento de la fuente de datos y, por lo tanto, reduce el tiempo de respuesta (latencia) y el uso de ancho de banda. Con este proceso geográficamente cercano al límite, la cantidad de comunicaciones de larga distancia entre servidores y equipos disminuye, y la experiencia del usuario, la fluidez con la que navega en una aplicación o plataforma, mejora.
Es interesante relacionar el desarrollo del edge computing con el desarrollo de la computación en la nube. La congestión de la red en la computación en la nube es inevitable, al igual que las limitaciones de latencia y rendimiento. Al contrario de lo que sucede con el procesamiento en la nube u otras plataformas, donde la velocidad, la estabilidad y la continuidad de la conexión a Internet son vitales, con el edge computing, los datos se manipulan y almacenan en una red local, en un servidor o nodo de red, que es un punto de conexión, ya sea para redistribución o un terminal de comunicación. Esto facilita la llegada de información sobre el dispositivo en manos del consumidor final.
41,6 billones
de equipos conectados a internet, incluyendo máquinas, sensores y cámaras. Es lo que la consultoria IDC estima para el año 2025, con un tráfico de casi 80 zettabytes de datos.
Las compañías buscarán servir a sus clientes y reducir la latencia, extendiendo su capacidad de procesamiento en las pequeñas sucursales de infraestructura de TI que son las estructuras informáticas más avanzadas. Las organizaciones quieren y necesitan estar al límite, en persona, para que la experiencia del usuario, ya sea el consumidor final o el cliente corporativo, sea la mejor posible. Al final de este período, nosotros, como sociedad y seres tecnológicos, volveremos a evaluar muchas opciones, y la aplicación del edge computing sin duda mejorará.