El IoC (Intelligent Operation Center), también conocido como Centro Integrado de Comando y Control (CICC), actúa en la convergencia de esfuerzos, convirtiéndose en unaherramienta fundamental en la gestión de desastres naturales, antes, durante y después de que ocurran.
El último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) - "Declaración de la OMM sobre el estado del clima en 2019" -, publicado en marzo de 2020, arroja luz sobre cómo los cambios climáticos que vive actualmente el planeta van a rediseñar la forma de vida de la ser humano en las próximas décadas. El documento indica que el aumento del calor del suelo y los océanos, el aumento más rápido del nivel del mar y el deshielo de los glaciares tendrán impactos notables en el desarrollo socioeconómico de las naciones, con repercusiones en la salud humana y la seguridad alimentaria.

El informe repercutió en todo el mundo y generó debates entre científicos y autoridades. Pero no es solo hoy que las preocupaciones sobre el clima están en la agenda de gobiernos y entidades internacionales.
En 2015, por ejemplo, dos importantes conferencias mundiales impulsadas por Naciones Unidas (ONU) buscaron alertar a los países sobre el tema y sus consecuencias. En noviembre de ese año, la 21ª Conferencia de las Partes (COP21), en Francia, produjo el Acuerdo de París: un compromiso de 195 países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, con el objetivo de controlar el calentamiento global.
Nueve meses antes, en Japón, la III Conferencia Mundial de la ONU sobre Reducción del Riesgo de Desastres, en Sendai, se centró en los impactos que el efecto invernadero puede causar en la estabilidad climática del planeta. Según los científicos, eventos críticos como tormentas, ciclones y sequías se volverían más intensos y frecuentes a partir de entonces, lo que reforzaría la importancia de anticipar, planificar y reducir el riesgo de desastres naturales para la protección de personas, comunidades y países. además de sus medios de vida, salud, patrimonio cultural, patrimonio socioeconómico y ecosistemas.
El documento generado en la reunión asiática, la Declaración y Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, fue firmado por 187 países, incluido Brasil, destacando entre sus objetivos la necesidad de incrementar sustancialmente la disponibilidad y el acceso. a los sistemas de alerta temprana para diversas amenazas, así como a la información y las evaluaciones del riesgo de desastres para 2030.

En común, Sendai y Paris dejan un mensaje directo sobre la relevancia del debate. Nunca ha sido más fundamental comprender, analizar y actuar para prevenir, combatir y mitigar el impacto que generan los desastres naturales derivados del cambio climático.

Con este enfoque, el seguimiento de datos meteorológicos, hidrológicos, geológicos y pluviométricos es fundamental. Estos, una vez ensamblados, secuenciados y correctamente analizados, se convierten en una herramienta esencial para acciones predictivas, preparación, respuesta y recuperación ante desastres.
Japón es un caso mundial en lo que respecta a eventos naturales de gran magnitud e invierte cantidades significativas en mejorar su sistema de alerta. En 1956, el gobierno local creó la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), un gran IoC (Centro de Operaciones Inteligentes) que trabaja con datos recolectados de observatorios que miden actividades sísmicas, volcánicas, oceánicas y meteorológicas, además de tener un satélite dedicado para monitorear cambios en la atmósfera terrestre. Toda esta carga de datos se procesa y transforma en conocimiento, sirviendo de base para la creación de diferentes niveles de alerta, cada uno indicando un protocolo de acciones. El objetivo es anticipar desastres como el devastador tsunami de 2011 y orientar a la población japonesa para que se proteja adecuadamente y en el menor tiempo posible.
El contexto destaca la tecnología como medio de prevención y gestión de riesgos. Esta ventaja se consolida a través de los Centros de Operaciones Inteligentes - IoC - también conocidos como Centros Integrados de Comando y Control (CICC) - que son herramientas importantes para capturar, transmitir, procesar, consolidar, secuenciar y analizar los datos que se transformarán en insights. valioso para los administradores públicos.
Los IoC abordan dos aspectos clave de la gestión de crisis: la integración y el tiempo. La integración surge de la necesidad de conectar diferentes fuentes de datos (agencias científicas, centros de investigación, servicios de monitoreo) y múltiples fuerzas de afrontamiento, ya sean militares (militares, civiles, carreteras, bomberos) y / o civiles ( Defensa Civil, servicios de salvamento y salud, autoridades de tránsito). El factor tiempo es determinante, ya que toda la situación que implica un desastre natural es fluida y evoluciona muy rápidamente. Las variables y condiciones cambian en cuestión de segundos, requiriendo de todo el sistema una extrema capacidad de adaptación al momento y el consecuente cambio de rumbo de las estrategias.
Con las dos variables de tiempo e integración, se construye la conciencia situacional. Se trata de una percepción unificada de los distintos factores que intervienen en la situación -problema, transmitida a todos los agentes de forma simultánea- que permitirá la gestión integrada de las operaciones, ya sean preventivas o combativas. Sin esta visión única, la toma de decisiones por parte del comando incurrirá en gran medida en el riesgo de una baja efectividad, con un evidente desperdicio de esfuerzo.

Sobre este concepto de conciencia situacional, el IoC se sustenta y asume su papel. Gracias a su capacidad para integrar y analizar datos de diferentes fuentes en tiempo real, transformándolos posteriormente en inteligencia, crea el entorno perfecto para la formación de una conciencia situacional que conducirá a la planificación y ejecución de estrategias en plazos adecuados. .
Así, actuando como un punto de convergencia empresarial, el IoC consolida la idea de una gestión integrada, colaborativa y eficiente por su agilidad, donde la tecnología cumple su función estratégica: promover la conexión de datos e información, conectando agentes y uniendo esfuerzos. en un plan de acción cuyos objetivos prioritarios son la protección del patrimonio, la reducción del coste económico de una tragedia y, sobre todo, la preservación de la vida.